Karcino. Tratado de palindromía, de Juan Filloy

Colaboración de Víctor Toty Cáceres |

Juan Filloy: Karcino. Tratado de palindromía.
El cuenco de plata, 2005. Ensayo.

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La palabra vino a regalarnos sus bondades. Desde que NADA es ADAN y desde que EVA es un AVE los humanos dedicamos desvelos a calmar fieras internas clasificando las incertidumbres del mundo. La palabra es sana, amplia y misericordiosa, como Dios (GOD). Pero también es rabiosa (DOG), pues nos pone a hablar como comadronas, y en ese hacer distorsiona, como bien decía Kafka, nuestra vieja verdad de monos. Es que las palabras, al igual que Las meninas de Velázquez, no pueden decirlo todo, no pueden mostrarlo todo; siempre soy lo que sobra, acá y allá, y por eso mismo, las palabras nunca alcanzan. Todo está por decirse, aún, aunque se haya dicho demasiado.

Juan Filloy conocía como ningún otro de estas trampas y tretas, a tal punto que, por orden explícita de su conciencia, forjó con pluma erudita un libro muy “cuadrado” llamado Karcino, resaquita de un “Tratado de palindromía” y 2000 palíndromos absolutamente capaces de manipular el intelecto, aún el más avispado, como si se tratara de una media reversible.

Un palíndromo (del griego palin dromein, volver hacia atrás) es una palabra, número o frase que se lee igual hacia adelante que hacia atrás. Filloy escribió miles, para deleite de las gramáticas, las fonéticas y los sentidos. Unos muy básicos, muy cordobeses:

ANOMALA MONA

Otros largamente hirientes, imposibles en desgraciada diez y siete…

ADA, GORDA DROGADA, DI LOS NOCIVOS A COROLA CLAY.
Y, AL CALOR OCASO, VI CONSOLIDADA GORDA DROGADA

Dice Filloy:

“En ninguna lengua ni en ningún lugar existe alguien que haya escrito tantos palíndromos como yo. Soy autor de un volumen, Karcino, editado por la SADE de Río Cuarto y el Fondo Nacional de las Artes, que es un tratado único en el mundo. Parte del primer palindromista de la historia, un griego llamado Sotades. E incluye dos mil de mis palíndromos. Mientras, ya estoy preparando el otro volumen, que tendrá ocho mil, algunos de los cuales son pequeños diálogos, relatos, poemas, apólogos, etcétera”. [Juan Filloy. El escritor escondido, libro-entrevista de Mónica Ambort].

Los palíndromos, llamados también: frases palíndromas, Karcinogramas, Versos sotádicos, Versos karcínicos, Frases hysteroproteron, Frases retrofonidem, Frases Si bis idem… Frases anaclíticas, Frases brifrontes, Frases capicúas, Frases ida y vuelta, Frases de vaivén, Frases filloyanas, Frases jánicas, Frases reversibles, Frases retroversales, Frases Simétricas (según Filloy). Frases Feedbacks, Oraciones arrependitas, Frases bisexuales, Frases van y vienen, Versos de anzuelo, Frases en doble sentido con sentido único-ajustado como cordones, frases cangrejo (según yo), deben “atarse” a un conjunto de reglas caprichosas pero posibilitadoras. Requieren una impresión en letras mayúsculas, se aconseja no computar grafías de signos, acentos y puntuaciones (estas últimas moderadas, empleadas parcamente o desempleadas) “…como en las viejas escrituras o como en cierta poesía moderna, en la cual el lector percibe hiatos y nexos tácitos que impone la captación del sentido. Obviamente, lo mismo que las licencias poéticas, la palindromía recaba alguna tolerancia a durezas sintácticas y lógicas; y hasta cierta indulgencia cuando la locución adosa perfiles insólitos, tosquedades o quebrantamientos del orden gramatical…” (del Tratado…, pág. 10).

ALUCINA CALLE, GRAN ARGEL, LA CANICULA

¡ODILA, COMO DESEARIA IR A ESE DOMO CALIDO!

Para Juan Filloy, el ejercicio de la palindromía es el divertimento grato entre todos, es “una aventura y una epopeya intelectual” cuyo premio es siempre un “goce encantador” y un tumulto de “satisfacciones inéditas”, lo exige todo, pero jamás defrauda.

Construir un palíndromo necesita navegar el tesoro del lenguaje en la pesquisa de lo que ya ha sido escrito; una especie de juego de combinaciones matemáticas cuya principal lógica es la de obligar a las palabras a una gimnasia de encastre total, de ir y venir. En esto, la tarea del escritor es la de dedicar gran parte de su vida a la creación de un sentido que irá de izquierda a derecha sin perder de vista la ciclotimia burlesca en el revés de las cosas. El esfuerzo es erudito, sin dudas, y francmasón, tarea de bibliotecario con olor a encierro (Para Filloy el cuerpo habrá sido sólo un medio de transporte para su cerebro). Para el lector avezado, con ganas, la tarea es doble. Primero, aceptar el contrato de lectura que convencionalmente, en cualquier libro, nos lleva de izquierda a derecha. Segundo, el retroceso, tosco y horriblemente espasmódico, intentando poner en evidencia los errores de consideración. Pero la cosa resulta más simple de lo esperado, pues al palíndromo número 20 la reversibilidad ha sido delegada, abatidos por la tremenda perfección del proyecto, por quien a esas alturas ya podría estafarnos sin prisas y sin pausas.

En una época donde las palabras parecen esclavas de las experiencias terrenales, Karcino es un encomio de amor cortés a la lengua plena, un cofre repleto de objetos excéntricos, inauditos. El palíndromo, si se pretende más que DABALE ARROZ A LA ZORRA EL ABAD, requiere aceptar lo complejo, lo extemporáneo, lo anacrónico, lo extravagante. Por eso, más que un juego literario, es un pasatiempo de arqueología en la obsecuencia de un lógico, un “deporte intelectual”. Karcino empieza por la curiosidad, y concluye por la obsesión. Quien lo recoja de alguna góndola perdida deberá saber que, como las adicciones más mortíferas, Karcino será para el lector un camino de ida (y vuelta). Karcino no pretende nada salvo el récord de las combinaciones improbables. No hay historias, ni dramas, porque no hay cuerpos. En una ciudad donde la literatura parece esmerada en la tarea de recuperar los goces del cuerpo y en reivindicar lo efímero de la existencia, Karcino es un libro extremadamente pretencioso, perniciosamente eterno. Nada hay menos actual que Karcino, nada menos inofensivo. Mientras la historia atribuye a Satanás las inclemencias del mundo, los dolores de un cuerpo finito (SATANÁS NO SOLO SON SANATAS), Filloy pone a la mano las matemáticas eternas, lo rico, infinito e indestructible del lenguaje. Por eso lo comento aquí, entre otros notables libros cordobeses. Porque lo que era común en una época arrestada por cultas profesoras de lengua y literatura, hoy se hizo intempestivo, ajeno y friqui. Porque si alguna vez, cuando eras un niño, te preguntaste como sería abrir un libro de magia, Karcino será indudablemente ese viaje esotérico, y ese retorno.

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6 respuestas a Karcino. Tratado de palindromía, de Juan Filloy

  1. Leo dijo:

    Los palíndromos siempre me parecieron de lo más inquietantes, que bueno que rescaten este libro único.

  2. Gustavo dijo:

    “Para el lector avezado, con ganas, la tarea es doble. Primero, aceptar el contrato de lectura que convencionalmente, en cualquier libro, nos lleva de izquierda a derecha. Segundo, el retroceso, tosco y horriblemente espasmódico, intentando poner en evidencia los errores de consideración.”

    Muy buen resumen de la costumbre más costumbrista de todas: andar buscando ojo para la paja propia. A la ida y a la vuelta.

    Excelente!

  3. eli dijo:

    Pregunta mi amigo Enrique…¿a caso la palabra palíndromo, no debería ser un palíndromo? … guarda eh

  4. Elisa dijo:

    Mucho tipos escribiendo de tipos che!!!!

  5. Marcelo D.- dijo:

    Cuando estaba en sexto año nos propusimos con mis amigos alcanzar el número de palíndromas de Fillloy. Las operaciones de Karcino son eso: operaciones. Implican como una cierta gimnasia en la escritura. Por momentos, desde el prólogo, se advierte una voluntad pedagógica. Una necesidad de explicar cómo funciona el lenguaje. Lo lúdico es un plus. Son geniales los ejemplos. Es un razonamiento que comienza con operaciones simples. Adan, nada; Zorra, arroz, Ana, Otto y termina en enunciados más complejos “Aura le da Menem a De La Rúa” (año1999). Supongo que a Barthes le habría servido para complejizar ciertos planteos en el Grado Cero de la escritura. Todo un trabajo intuitivo sobre la dimensión paradigmática del lenguaje. No es lo mismo decir “La maga paga mal” a decir “La maga caga mal” Pequeños hallazgos allá por la época del secundario.

  6. vyk dijo:

    82.228 Palíndromos Españoles recopilados por Víctor Carbajo en http://www.carbajo.net/varios/pal.html

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